lunes, 15 de julio de 2019

Y, entonces, todo cambia.

Se activa en tu interior el botón de la indiferencia para encender la felicidad. Empiezas a darte cuenta de lo tranquilo que se está cuando se está bien, en armonía... cuando tú corazón late a la par que tú sonrisa, cuando tus suspiros son para coger fuerza y seguir riendo, dejando a un lado los remordimientos.
Querías estar en un lugar totalmente diferente, haber parado el tiempo a las 23:12, justo cuando todo empezó, pero ahora te das cuenta que ansiar el pasado es anhelar el presente.
Que bien te ves cuando estás feliz y es que ahí está la clave: querer conseguirlo, sin preguntas, sin intermediarios, de una forma incesante, porque al final del camino te darás cuenta que la felicidad es aquello que mueve mundos y une almas, que mata por su ausencia o brilla con su presencia. Tu felicidad, al fin y al cabo, eres tú mismo.

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