Irónico que para encontrarse haya primero que perderse un centenar de ocasiones, plantearse el porqué de tu existencia, tu papel en este gran juego que suelen llamar "vida".
Tú, ¿estás seguro de querer estar donde estás?
Yo necesito pararme. Cerrar los ojos, notar el aire en la cara mientras oigo el afán de la marea en hacerse paso a través de la dura roca, sin importarle cuántas veces tiene que intentarlo.
Yo necesito respirar mientras miro cómo las pequeñas gotas de agua salpican en la lejanía y se evaporan en el aire, habiendo cumplido su función: formar parte de algo mayor.
A veces hace falta parar, reiniciar, para volver a coger el impulso que se ha ido perdiendo, sin que ello signifique debilidad o vulnerabilidad, simplemente una bonita forma de corroborar que estás justo donde tienes que estar, haciendo lo que tienes que hacer y, si no es así, siempre hay tiempo de retroceder para coger el impulso necesario para sobrepasar cualquier obstáculo, por que recuerda que no hay mayor barrera que la que crea tu mente.

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