lunes, 15 de julio de 2019

Y todo vuelve al inicio. Estás justo donde pensabas que jamás volverías, ese punto donde tú mismo eres introducción, cuerpo y desenlace. 
A pesar de tus esfuerzos aquí estás y es que, ¿Para que luchar en contra de tu destino? ¿Para que ir en contra del oleaje? 
Porque nos empeñamos en forzar el tiempo, en estirar el hilo hasta que se hace invisible, en intentar reparar con tiritas lo que se quebró a cuchilladas, sin darnos cuenta de que en medio de tanta ida y venida se va dejando la esencia, la felicidad se resquebraja y se va dejando atrás como migas de pan, esperando que alguien las recate, las una y te las dé de una sola pieza.
Y hay que tener claro que en ocasiones todo cambia. Cualquier comienzo por idílico que parezca, por el simple hecho de comenzar, está sujeto a variabilidad, a cambio, a, con el tiempo, no volver a ser jamás lo que un día fue; y, ante esta realidad, has de establecer tu límite, porque, tú, ¿hasta dnd estás dispuesto a esperar para volver a empezar?

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