Pararse.
Bajarse de la noria de la rutina para darle una nueva vuelta a tu vida. Un nuevo enfoque a eso que tienes tan interiorizado que parece parte de tu ser.
Nuevos aires, nuevas costas, nuevas vidas que, al cerrar los ojos, te aproximan a aquello que tanto miedo te da: tu día a día, tu rutina.
Buscar el cambio, la vía de escape que te permita escapar de la avalancha de pensamientos que te invade cuando estás saturado, cuando el siguiente paso es directo al abismo.
Tu salida, tú refugio en la tormenta o tu cielo estrellado en medio de un estresante día... porque todos lo necesitamos: un parón en pleno vuelo.
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