lunes, 15 de julio de 2019

Tan fuerte, tan única... tan tú.

De una manera incesante, de forma independiente al día anterior, sin importar el como o el donde, sigue ahí. 
Día a día y, porque no, noche tras noche, sigue con la misma fuerza de siempre sin que nada la oxide o debilite, como si ese fuera su único fin.
Y si, en ocasiones parece estar agotada, cansada de todo lo que representa, como si la fuerza que le caracteriza se hubiera esfumado, marchitado, y todo en un suspiro... pero ahora se que ser grande implica momentos de debilidad, vulnerabilidad, en los que solo deseas un momento de tranquilidad, un infinito que se torne realidad. 
Momentos en los que parece no estar o en los que la obviamos por su "desinteresado interés" pero que, al contrario de lo que creemos, sigue ahí... en su sitio, como si nada hubiera cambiado, pero sabemos que en el fondo todo es diferente, porque por mucho que queramos no hay dos olas iguales.
Ponerse los zapatos del querer para atarse al destino, un tanto paradójico, pero así es como funciona la esperanza.

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