Y abrí los ojos para, a mi sorpresa, volver a encontrarme delante de la misma pared, del mismo muro levantando en un terreno escarpado, quebrado por el tiempo y el abandono pero que mantiene incesante su función: separar... por básico que parezca o por imposible que resulte separar dos almas o atar un sentimiento, el obstáculo sigue ahí... interponiéndose entre mi querer y mi sentir, entre mi voz y mi corazón; separándome día a día en mil pequeños trozos, haciendo añicos de una forma insaciable lo que un día construí en mi interior.
Simple, solo es una pared... Una pared que simboliza el pasado pero... ¿Quién es capaz de abrir una puerta y remover todo? aunque valiera la pena...
Es por esto que a veces y solo a veces es mejor mirar atrás solo para aprender cada uno de los rincones, de las grietas y baches, para, una vez lo hayas hecho, dar la vuelta... Porque jamás sabrás si de verdad se escondía algo detrás del muro o, por el contrario, solo eran suposiciones fundadas en el deseo de lo imposible...

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