La felicidad... Ese fin común a todo propósito humano, ese estado ultimo al que todos queremos llegar pero, en muchísimas ocasiones, dista mucho de la realidad en la que vivimos.
Ese sentimiento tan gratificante que recorre todo tu cuerpo y eriza tu piel, sensación efímera y contradictora con el sentimiento que te persigue al notar su ausencia y anhelar esos momentos en los que reías.
Muchos pensarán haberla encontrado en el bienestar de lo conocido o la tranquilidad de lo seguro... Iluso si piensa que eso es felicidad; porque para mí, felicidad, es despertar y darte cuenta de lo grande que eres, aún si no alcanzas lo alto del estante; para mi felicidad es levantarte con una sonrisa, a pesar de lo malo que haya podido ser el ayer; para mi felicidad es crecer día a día, tomarse los errores como la lección mejor aprendida, conocerTE momento a momento, más aún en situaciones totalmente nuevas; para mí, felicidad es acabar el día rodeado de la gente que te aprecia y quiere, abrazado a alguien o a la nada mientras te haga sonreír cada mañana; porque, para mi, la felicidad no es algo material ni mucho menos, sino algo que hemos de descubrir, camino inescrutable en un principio pero cuanto menos apasionante y, tranquilo, no tengas prisa, cuando la encuentres lo sabrás... porque te golpeará tan fuerte que te dejara estupefacto.
Sólo de ti depende mantenerla viva.
Sólo de ti depende conservarla.
Sólo de ti depende encontrarla.
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